miércoles, 6 de enero de 2010

LENGUAJE AUDIOVISUAL

LENGUAJE AUDIOVISUAL
Un universo de sentidos



LOS VALORES EN LA OBRA AUDIOVISUAL

“Intencionalmente o no, los medios de masas audiovisuales venden valores y contravalores, sin otro esfuerzo que el de asociarlos a emociones positivas o negativas”.

JOAN FERRES [1]

Los discursos audiovisuales son producto de decisiones e intereses de sus realizadores y además reflejan las problemáticas y rasgos de su época.

Todo discurso se resignifica con cada una de las lecturas que de él se hacen: la producción y la recepción son actividades que intervienen en la constitución del sentido de una obra. Cuando los mensajes audiovisuales se encuentran con los destinatarios se completa el proceso de producción de sentido.

Leemos e interpretamos una publicidad, una película o un programa de televisión a partir de nuestro propio horizonte de experiencias. Ampliarlo es aprender a ver más, a ver mejor, y puede ser la escuela el espacio donde esto acontezca. Poner bajo la lupa una publicidad puede traducirse en aprender a identificar los valores que propone. Reconocer el estereotipo que sostiene una determinada telenovela o analizar la ideología emergente de una película, por ejemplo, es también trabajar para ensanchar nuestro horizonte de experiencias.

Es interesante recuperar la idea que propone Robyn Quin[2] quien sostiene que cuando una serie de símbolos se presenta repetidamente como algo típico de una determinada situación o grupo social, estamos ante estereotipos. Manuel Cerezo[3], por su parte, plantea que un estereotipo es la imagen social tópica y simplificadora de algo o de alguien. Y nosotros agregamos: es una imagen que reduce dimensiones complejas a unos pocos adjetivos. Esta imagen que proporciona el estereotipo es tan falsa como generalizada. Funciona como identificador de un grupo social determinado a partir de una serie de características que pueden ser verdaderas pero nunca las únicas, y que a fuerza de repetirlas cristalizan una imagen única y limitada del grupo o sujeto presentado.

CARACTERÍSTICAS DEL LENGUAJE AUDIOVISUAL

Los medios audiovisuales tienen un conjunto de características comunes pues comparten el mismo lenguaje. Éste se presenta como un entramado complejo, de amplia raíz polisémica[4] que se conforma a partir de la mezcla de imágenes, sonido y movimiento, y por lo tanto comporta nuevos modos de comunicar y no responde necesariamente a las características del lenguaje verbal.

El lenguaje audiovisual recurre a figuras retóricas para articular sus enunciados, tomándolas prestadas del campo de la literatura. Así es como podemos reconocer elipsis (supresión de los elementos tanto narrativos como descriptivos de una historia, de tal forma que a pesar de estar suprimidos se dan los datos suficientes para poderlos suponer como existentes), generalizaciones, tópicos y lugares comunes socialmente reconocidos, metáforas, personificaciones, hipérboles (exageraciones), redundancias.

Estas características del lenguaje audiovisual hacen que sus mensajes se abran a más de una interpretación. Es muy poco probable que admitan una única lectura. La recepción está atravesada por cuestiones culturales, de clase social, de género, de edad, etc., a partir de los cuales se generan sentidos inesperados.

Una mirada analítica sobre el lenguaje audiovisual implica reconocer los elementos que constituyen las películas, publicidades y programas televisivos, para identificar sus unidades relevantes y desde allí generar nuevos conocimientos. Un acercamiento más preciso al objeto de estudio nos permitirá trascender su apariencia: se trata poner entre nosotros y él una distancia ‘para observarlo mejor’ mediante ciertas operaciones[5], a saber:
Reconocimiento: identificando y describiendo sus partes.
Comprensión: una vez identificadas insertándolas en un conjunto más amplio, conectando los elementos entre sí, integrándolos al conjunto.
Interpretación: es decir captando el sentido global del texto/discurso.

Hay dos niveles que consideramos básicos para abordar cualquier producto audiovisual: el nivel narrativo y su estructura dramática; y la imagen y el sonido
EL NIVEL NARRATIVO Y LA ESTRUCTURA DRAMÁTICA

Aquí es posible reconocer el tema, el argumento(explicación), los personajes: las funciones que cumplen en el relato y los valores que representan, y el conflicto: qué fuerzas antagonizan. Podemos identificar también al narrador y reconocer cómo se presentan los hechos en el tiempo, además de describir los escenarios y la ambientación. Descubrir qué pasa, y cómo pasa. Pensar cuál es el tema, entendido como la intención última de los autores, la significación de la obra.

El guión en su estructura expresa un encadenamiento de los hechos ordenados dramáticamente por el autor. Si se modifican estas acciones, se cambia el conjunto, debido a que hay una relación vertical y lateral entre las tramas y subtramas que componen la historia. Generalmente, la acción dramática gira en torno a una serie de conflictos que los personajes evidencian. Éstos pueden ser: conflicto con otra persona, conflicto con fuerzas de la naturaleza y sus obstáculos, conflicto con su yo interior.

“En el plano de la enseñanza este es un punto significativo. Cuando se produce una correspondencia con el espectador, el problema del personaje es tomado “para sí” por el estudiante. Se genera una complicidad que se proyecta al estado del yo también. Esta cualidad de Identificación, nos permite apreciar las actitudes de respuesta de los estudiantes: si yo fuera él no haría eso, por ejemplo. En caso de que no exista identificación, la enseñanza se produce por el reconocimiento de la diversidad”.

Otro de los recursos narrativos del lenguaje cinematográfico es la alteración cronológica del relato. De esta manera, el flashback (cuando los acontecimientos son presentados como recuerdos, imágenes del pasado de algún personaje), y flashfoward (se trata de escenas que nos señalan parcialmente lo que ocurrirá más adelante) son modificaciones narrativas de carácter temporal que alteran la linealidad del relato.


El discurso audiovisual “nos habla”
Es importante tener en cuenta una serie de preguntas que nos permitirán extraer la información básica del discurso audiovisual que tengamos como objeto de análisis:

· de qué habla (nos ubica en el recorte temático que hace el autor y nos permite sintetizar su argumento detectando el conflicto matriz, es decir el núcleo que desencadenará la acción);
· cuándo transcurre la acción (nos ubica en el tiempo histórico del relato, dato que aporta al contexto de la acción, definiéndonos una línea de tiempo que recorren los protagonistas);
· dónde se desarrolla la trama (lugar de la acción, también información relacionada al contexto);
· quiénes son los protagonistas (hablamos aquí de los personajes, sus funciones en el relato, sus valores y motivaciones, reconociendo que existen un protagonista, un antagonista y personajes secundarios);
· cómo se presentan los hechos (nos remite al modo en que se narra: esto puede estar organizado cronológicamente o no, son las estrategias que emplea el narrador para contar la historia; vale aquí atender las situaciones que plantea, el lenguaje[6] empleado y el género);
· y por qué sucede lo que vemos en la pantalla (esta pregunta nos lleva a evaluar la justificación de los hechos que se muestran según la mirada del autor y nos permite comenzar a analizar la posición subyacente del mismo frente al tema, que no es otra cosa que “su” lectura de los hechos que narra).

LA IMAGEN Y EL SONIDO

Aquí el objetivo es identificar los componentes estéticos que también hacen a la construcción de sentido, como los tipos de plano que predominan, el estilo de la iluminación y el tratamiento del color, interpretando la función que tienen esas decisiones en el discurso que estamos analizando. De igual manera trataremos al sonido: intentando describirlo, develando sus funciones y sentidos.

Para leer la imagen
La imagen que vemos en continum en las pantallas es una ilusión. En realidad se compone de fragmentos o unidades, cuya mínima expresión es la toma, lo que registra la cámara en una sola operación.
La escena agrupa las tomas que se desarrollan en el mismo tiempo y espacio, es decir aquellas acciones que tienen lugar en un mismo momento y escenario. Mientras que hablamos de secuencia cuando observamos varias escenas articuladas con unidad dramática, o, dicho de otro modo: una serie de acciones ligadas en una suerte de proceso.
Las imágenes (en cine, programas o publicidades de TV) son captadas por la cámara, –que en su funcionamiento se asemeja al sistema del ojo humano– a través de la utilización de diferentes ópticas y lentes. Son ilimitados los efectos que se pueden lograr con la utilización de estos recursos a los que debemos agregarle, la posibilidad en determinadas circunstancias, de la utilización de varias cámaras, para registrar un único hecho, lo que permite -algo imposible de lograr con nuestros ojos- una combinación infinita de formas de ver, pero fundamentalmente una forma distinta de percibir la imagen.
Además del registro técnico de la imagen, también es importante el lugar en que se ubica la cámara para efectuar ese registro. Ese lugar es el recorte que hizo el realizador, es arbitrario y responde a las necesidades expresivas de la obra. Es desde donde el director va a ubicar la mirada del espectador.
La cámara a su vez es susceptible de ser movida hacia delante o hacia atrás, hacia la derecha o la izquierda, elevándola o bajándola.

Para entender cómo operan estos “recortes” vamos a recorrer los puntos más importantes en relación con la composición de la imagen:

a. Puesta en cuadro
Cuando la cámara registra un objeto, lo hace ubicando lo que se quiere mostrar dentro del cuadro. El cuadro establece la frontera de la imagen, es la superficie rectangular que condiciona la disposición de los elementos visuales. El encuadre es la operación de selección básica, de recorte, donde se elige lo que va a entrar en la pantalla y lo que quedará fuera de la vista del espectador o fuera de campo. El encuadre se construye a través de la escala de planos, la angulación y los movimientos de cámara.

Un plano es la unidad mínima narrativa que aparece montada en una película. La referencia clásica para cada plano será la figura humana. La escala de planos permite valorizar la expresión y dar énfasis a lo que se quiere contar. Es el estudio de la proximidad y amplitud con que ha sido rodado el recorte del objeto. Los planos serán los que determinen el tamaño con que se verá el objeto en la pantalla, los que permitirán valorizar la acción.
De acuerdo a Pere Marquès Graells[7] podemos dividirlos –con fines didácticos– en tres grandes grupos de acuerdo a sus funciones: descriptivos, narrativos, y expresivos. Dicha división no es tajante, ya que en muchos casos se entremezclan sus funciones.

Descriptivos (describen el lugar donde se realiza la acción):
1. Plano general: es el encuadre más abierto y abarca todo un decorado o un paisaje. La figura humana está ausente o aparece lejana. Se usa en general para describir, aunque también tiene valor narrativo.
2. Plano conjunto: nos muestra el conjunto de la acción desarrollada en un espacio determinado —que también puede observarse en parte—y a uno o varios personajes. Posee valor narrativo y dramático, a la vez que descriptivo.

Narrativos (narran la acción que se desarrolla):
1. Plano entero o largo: muestra la acción de varios personajes. Su valor es narrativo y dramático.
2. Plano medio: presenta a la figura humana enfocada de la cintura para arriba. Tiene carácter expresivo y da cuenta de la interioridad y psicología del personaje. Su valor entonces es narrativo, dramático y psicológico.

Expresivos (muestran la expresión de los protagonistas):
1. Primer plano: los personajes son encuadrados del cuello para arriba, es el plano del rostro. Aquí aparecen en su intimidad, en su estado anímico. Su valor es eminentemente dramático.
2. Primerísimo primer plano: expone un detalle del rostro o del cuerpo de un personaje.
3. Plano detalle: presenta a un objeto o parte de él (por ejemplo un teléfono, un arma, etc.). Tiene un valor simbólico.

Los movimientos de cámara constituyen otra de las formas de seleccionar el espacio a través del punto de mira adoptado para contemplar el plano. Teniendo en cuenta la posición de la cámara con respecto a su eje, ésta puede producir diferentes movimientos: tanto si gira sobre su propio eje como si se desplaza. De esta manera, por ejemplo, podemos contar con panorámicas (cuando la cámara rota sobre su propio eje), o travellings (que es el desplazamiento de la cámara en el espacio, hacia delante, atrás, arriba o abajo).
También con la angulación podrán lograrse efectos diversos: profundidad, volumen, tamaño. La angulación normal es la que se sigue el eje óptico o el nivel habitual de la mirada. Pero podemos reconocer otros dos tipos que inciden sobre el relato, cargándolo de intencionalidad según el caso. La toma en picado (es aquella que se realiza desde arriba del objeto de focalización) que produce cierta sensación de inferioridad o achatamiento del objeto retratado; y la angulación en contrapicado (es la toma vista desde abajo) que produce el efecto contrario: agranda, exalta.


B. LA LUZ Y EL COLOR
La luz y el color son aspectos muy importantes en los productos audiovisuales, y ambos, a su manera, “narran”, pudiendo conferir dramatismo, ligereza, etc. a una escena.
Respecto de la luz, debemos mencionar que establece relaciones espaciales, de distancia de objetos, de perspectiva y de textura. Puede ser empleada creando una claridad uniforme, que no modifica la escena encuadrada. En cambio, la luz directa produce sombras que modifican los objetos invistiéndolos de expresividad. Modela, contornea, genera contraluces, otorga volúmenes.
El color proporciona adecuación a la realidad; tiene valores expresivos y, en consecuencia, origina efectos psicológicos particulares. En términos cromáticos podemos hablar de colores fríos (azul, violeta, verde) en oposición a los colores cálidos (rojo, amarillo y naranja). En su utilización, el color puede tener una función pictórica, es decir evocando el colorido de los cuadros de alguna escuela; o bien pueden utilizarse con una connotación histórica, intentando recrear la atmósfera de una época; también podemos mencionar un uso psicológico del color, basado en la clasificación en colores fríos y cálidos que mencionamos arriba; y, finalmente, una función simbólica: cuando el empleo del color en determinados planos pretende sugerir y subrayar efectos determinados, como por ejemplo el empleo del sepia para aludir al pasado.

c. Interpretando el sonido
Si bien en los discursos audiovisuales el rol protagónico lo suele tener la imagen, el sonido también tiene fundamental importancia ya que permite la expresión y el contraste. Los sonidos que reconocemos en los productos audiovisuales son la voz humana –en forma de diálogos, monólogos, voz en off–, los ruidos naturales, la música, el silencio y diferentes tipos de efectos sonoros.
La forma de registrarlo es similar a la de la cámara (se pueden ubicar distintos micrófonos en distintos lugares para tomar los sonidos con las distintas percepciones que dan las diferentes ubicaciones). Pueden superponerse o expresarse separadamente, de acuerdo a la intención narrativa del autor. Se lo trabaja mucho más en el estudio que en el momento en que se realiza la filmación y luego se sincronizan las imágenes con su correspondiente sonido o se mezclan de forma no sincrónica para establecer un contrapunto o jugar con paralelismos.

En el lenguaje audiovisual la música es sonido y movimiento, puede imprimirle ritmo a la imagen, integrándola al tiempo interno de la narración. Es acompañamiento de la acción en algunos casos; también funciona anticipando lo que va a suceder; ambienta y crea climas. En el caso de las comedias musicales, su función es de núcleo y sustento de la acción.

Si hablamos específicamente de cine, las salas de exhibición cinematográfica han desarrollado la posibilidad técnica de reproducir los sonidos de las películas de distintas maneras: por ejemplo el sonido digital de tipo envolvente da una enorme sensación de realismo que es lograda a través de los distintos planos sonoros (atrás o adelante, a un costado o al otro, o moviéndose a través de los parlantes de la sala, acompañando la acción que describe la imagen).

LOS GÉNEROS, EL PACTO FICCIONAL Y LOS CÓDIGOS DE RECONOCIMIENTO

El primer experimento de lenguaje audiovisual, fue sin duda el cine y la idea de género se vislumbra en su nacimiento. Cuando los hermanos Lumière realizaban los registros de la actividad cotidiana de sus empleados o cuando filmaban la llegada de un tren, estaban haciendo algo más que tomas de la realidad en movimiento: estaban dando los primeros pasos del género documental.
El otro gran género primigenio del cine nació poco tiempo después de las primeras exhibiciones de la firma Lumière, de la mano de un gran maestro de la fantasía: Georges Meliès. El mundo del teatro, como también la magia y el ilusionismo, había nutrido a este francés de los saberes técnicos para crear escenarios, decorados y trucos para sus historias, que pudo llevarlas a la pantalla grande a partir de 1896. Meliès, sin saberlo, sentó las bases de la ficción. Serán entonces las dos distinciones genéricas básicas: documental y ficción de las que se desprenderá luego una amplia variedad de subcategorías en el medio audiovisual.

Actualmente la noción de género no se adecua rigurosamente a las clásicas definiciones de los mismos, ni a las características que los definen: los programas de humor contienen además múltiples matices románticos y hasta un fuerte contenido dramático; las películas del género comedia romántica, pueden intercalar extensos pasa
jes del género musical; o por ejemplo, tanto películas como programas televisivos del género policial tienen mucho de los géneros de ciencia ficción, romántico, y dramático. Por eso decimos que esta clasificación arbitraria de géneros, no tiene hoy una aplicación exclusiva como en décadas anteriores.

De todos modos a partir de la mención de un género determinado tanto en un programa televisivo como en una película, en algunas ocasiones puede establecerse un “contrato” con el espectador, a partir del cual éste asume ciertas convenciones de verosimilitud y pone en acción sus competencias culturales para la comprensión de esa obra determinada. Por ejemplo, si hablamos del género documental estamos adelantando algunos elementos que le dan cuerpo: la información, los testimonios, las opiniones “autorizadas”, etc. En cambio al acercarnos al mundo de la ficción aceptamos que haya recreación, fantasía y esperamos que nos invite a imaginar aún cuando pretenda retratar la “realidad”.

Desde el punto de vista del espectador la idea de género supone un horizonte de expectativas gracias al cual los distintos discursos adquieren sentido y orientan la manera en que los recibimos. Siempre desde esta perspectiva los géneros tienden a relacionarse con la idea de previsibilidad, con acotar un campo de sentido. Por ejemplo si estamos frente a un western donde mueren decenas de personas (indios o forajidos), mientras que el vaquero/héroe permanece entero y con el sombrero puesto, suspendemos nuestra lógica y aceptamos su verosimilitud, sabiendo que el mundo que propone Hollywood respecto al lejano oeste tiene estas reglas.

LOS DISCURSOS AUDIOVISUALES: EL CINE

“El interés que entraña el cine, su magia y su belleza, la versatilidad de sus técnicas y la infinita gama de contenidos es, en muchas ocasiones, la clave de la investigación sobre épocas, historias, relatos o documentos, o sobre el mismo cine, su lenguaje y su tecnología”.

ENRIQUE MARTINEZ-SALANOVA SÁNCHEZ[8]

El lenguaje del cine

Cuando decimos que el cine tiene su propio lenguaje, es indispensable buscar los elementos que componen su sintaxis y permiten articular una narración. Como discurso audiovisual participa de las características generales del lenguaje que hemos descripto anteriormente, aunque éstas adquieren ciertas singularidades en el campo de lo cinematográfico.
La narración cinematográfica es una manipulación de tiempo y espacio y para lograr esto se utilizan diferentes recursos estilísticos. En el cine veremos combinarse distintas expresiones culturales como la música, fotografía, plástica, literatura, y la arquitectura, entre otras.
Podemos tomar como unidad básica del lenguaje cinematográfico al plano[9]. Considerando al plano como la unidad mínima narrativa montada en una película, el plano es, desde una perspectiva espacial, el espacio escénico; y desde una perspectiva temporal plano (o toma) es todo lo que la cámara registra desde que se inicia la filmación hasta que se detiene.
“El film constituye un sistema, un código cuyos componentes adquieren sentido cuando lo hemos captado en su conjunto. La puerta que se abrió en un momento tiene valor en función del personaje que la atravesó quince minutos después; la música que acompaña una escena otorga sentido a otra en la medida en que repita los acordes: la significación surge del contrapunto entre la imagen icónica y la otra “imagen” que delineará el fondo musical; la sucesión de colores azules en determinados pasajes informa tanto como los parlamentos de los personajes”[10]. Desde la semiótica, el tema del lenguaje del cine también ha sido abordado por Metz (que se refiere al cine como un lenguaje sin lengua) hasta a Eco (que habla de una gran riqueza de la lengua cinematográfica).


Montaje
Como un atributo nacido propiamente del cine, el montaje resultó esencial para la transformación del cinematógrafo en cine. Cuando filmamos obtenemos una serie de planos que poseen por sí mismos una significación, pero que sólo al yuxtaponerlos (montaje) en un orden determinado adquieren un sentido narrativo. Esto es justamente el montaje: el proceso de unión de dos planos medidos y ordenados para otorgarle estructura al relato fílmico.
Con el montaje se construye un tiempo y un espacio singular que se obtiene al relacionar las imágenes y los sonidos captados (o producidos), y al ordenar las distintas tomas, escenas y secuencias que serán presentadas al espectador a lo largo de la película. Y es precisamente ese orden el que hace que un relato progrese, llevando al espectador, sin que se de cuenta, a través de la historia que se narra. Es en este momento donde el realizador combina las distintas imágenes, los distintos sonidos, la variedad de música, los diálogos, y compone como si fuera una sinfonía interpretada por una orquesta, todas las partes que hace a una única partitura, que es la película.

Continuidad
La continuidad visual de una película es lo que le permite al espectador la ilusión de realidad, ya que los planos no se ven en forma fragmentada sino que se perciben en el relato como una unidad tanto espacial como argumental. La continuidad permite, cuando se ven dos planos seguidos, asociarlos como consecutivos aunque estén rodados en lugares y, evidentemente, momentos distintos, otorgando verosimilitud. Durante el rodaje, los continuistas cuidan celosamente mantener inalterable los aspectos físicos de los actores, su vestuario, maquillaje, peinado, las características de las locaciones, del clima, etc. para evitar cambios que denoten alteraciones en el relato.

Detrás de la pantalla

Básicamente, podemos diferenciar cinco roles fundamentales que inciden directamente en el producto final, a saber:

a) DIRECTOR: Es la persona que asume la realización técnica y artística de la película. Parte de un guión literario y elabora el guión técnico, supervisando la filmación desde el punto de vista de su calidad. Trabaja en estrecha relación con el productor (que es quien diseña el plan de trabajo) y con el camarógrafo (iluminación y encuadre). Dirige el montaje, instruyendo al editor, y está a cargo de la dirección de actores.
b) PRODUCTOR: Diseña la estrategia práctica de la filmación a partir de las necesidades de la realización. Debe asegurar que el rodaje se ajuste al presupuesto y al tiempo fijados, y buscar los recursos económicos para la realización de la película.
c) CAMAROGRAFO/ ILUMINADOR: Es la persona responsable de la calidad de la imagen. Concibe y ejecuta la iluminación en función de los requerimientos del guión y del planteo estético del director, aunque en general tiene una influencia notable pues orienta al director aportando sus conocimientos y enfoque para darle el clima que exige la historia. Tiene la responsabilidad de realizar la toma de imágenes.
d) GUIONISTA: Es quien escribe la historia para ser contada en imágenes. Su objetivo es producir un libro que será filmado, determinando la estructura narrativa de la historia. En el llamado cine de autor el guionista y el director suelen ser la misma persona. Otra forma de elaborar guiones es mediante la adaptación de obras literarias ya escritas.
e) EDITOR o MONTAJISTA: Como las películas no necesariamente se filman en el orden cronológico en que está desarrollado el guión, entonces el editor tiene luego en sus manos la tarea de organizar el material siendo el encargado del ‘armado final’ de la película.

De todos modos, es importante destacar que si bien los roles están muy diferenciados a los fines prácticos, el cine -como sucede con la televisión y la publicidad- se constituye a partir del trabajo en equipo, y es en el proceso de realización donde se produce un intercambio permanente de ideas desde la especificidad de cada profesional.

La película empieza con una idea que se traducirá en la escritura de un guión o libro. En general lo que antecede al guión es la sinopsis o síntesis argumental que condensa los núcleos narrativos de la película. A partir de esta síntesis podemos hablar de guión literario (que es el libro que contiene la narración en personajes y acciones de la película). Allí se desarrolla toda la estructura que tendrá la película y su organización en el espacio y el tiempo.
A partir del guión literario, se produce luego el guión técnico, que es el resultado de la transformación de esa narración en un conjunto de especificaciones técnicas para el rodaje. Contiene indicaciones de planos, angulación, posición y movimientos de cámara, anotaciones del tiempo de duración de cada plano y descripción del sonido (sonido ambiente, diálogos, música).

En el proceso de realización de una película pueden distinguirse tres grandes momentos: pre-producción, producción o rodaje, y post-producción:

Durante la pre-producción se realiza el desglose del guión con su correspondiente presupuesto. Se selecciona y se contrata al equipo técnico; se buscan las locaciones (escenarios tanto naturales como de estudio); se lleva a cabo el casting (selección de actores principales y secundarios); se confecciona el vestuario, la utilería; se organiza el plan de filmación o plan de rodaje (por razones económicas se ordena de acuerdo a las locaciones y no siguiendo el orden secuencial del guión).
En la fase de producción, o de rodaje, se realiza la filmación (es decir el registro de la imagen y del sonido).
Una vez realizada la filmación se continúa con la post-producción. Allí se produce la operación fundamental de estructuración de la película: el montaje. Se realiza el tratamiento de la imagen a través de la dosificación (proceso químico que se lleva a cabo en un laboratorio para emparejar la densidad y el color de las distintas tomas) y del sonido (doblaje, efectos sonoros, música, mezcla, regrabación, etc.).

Cine documental

El cine documental es generalmente un cine social, cuyo objetivo principal es el de filmar la realidad. En el documental se relatan hechos que han sucedido o que están sucediendo. En caso de que se trate de un suceso ya vivido, se trabajará con material de archivo: tomas, fotos o sonidos pertenecientes a la época en que aconteció el hecho, tanto como con la filmación de imágenes de los lugares en los mismos escenarios en que se sucedieron.

Géneros cinematográficos

Denominamos géneros a aquellas pautas organizativas tanto en lo temático como en lo argumentativo. En el caso del cine, los géneros, se encuentran altamente decodificados ya que son formulas que se repiten y por lo tanto son conocidas por los espectadores. Un caso típico es el género de terror. Así, tal como describimos anteriormente, el público se sitúa ante un argumento y unos personajes que le son familiares produciendo una situación de complicidad y fruición.

Si bien es muy difícil encontrar actualmente una película que responda exclusivamente a un género, este recurso es muy utilizado por las distribuidoras para realizar la promoción de las mismas debido a que la clasificación en géneros facilita la estandarización de los públicos.
Algunos géneros cinematográficos son: ciencia-ficción, drama, histórico, policial, terror, de animación, aventuras, western, romántico, infantil, comedia, musical, etc.


Algunas notas sobre el video

El video es una tecnología de registro, reproducción y almacenamiento de mensajes audiovisuales cuya característica radica en que se graba en forma simultánea tanto el sonido como la imagen.

Otra diferencia del video con respecto al cine tiene que ver con sus posibilidades de difusión: destinatarios separados entre sí rompiendo con la distribución centralizada de los mensajes. Por otra parte, el video facilita el acceso del público tanto desde la realización como desde la exhibición.


[1]. Ferrés, J., Educación en medios y competencia emocional, en Revista Iberoamericana de Educación, Nº 32.
[2]. Quin Robin y Mc Mahon, Historias y estereotipos, Ediciones de la Torre, Madrid, España, 1997.
[3]. Cerezo, M., Guía del redactor publicitario. Método para el análisis y la creación, Cuadernos Octaedro, Barcelona, España, 1993.
[4]. Según la Real Academia Española, polisemia refiere a la pluralidad de significados de un mensaje, con independencia de la naturaleza de los signos que lo constituyen.
[5]. Este recorrido es propuesto por Casetti F. y Di Chío F., en Cómo analizar un film, Paidós, Barcelona, España, 1991.
[6]. Al hablar del lenguaje no nos referimos al “habla” de los personajes, sino a los recursos narrativos, es decir si emplea flashbacks (los acontecimientos son presentados como recuerdos, imágenes del pasado de algún personaje), previsión o flashforward (se trata de escenas que nos señalan parcialmente lo que ocurrirá más adelante), disgresiones oníricas (alguno de los personajes sueña o fantasea; reflejan la subjetividad del personaje), carteles y letreros (implican un desarrollo con títulos, subtítulos y comentarios; este recurso era propio del cine mudo, pero aún suele utilizarse para suministrar información al espectador), la presencia de un narrador (en off o en on, es decir, a través de su voz o encarnado en un personaje que “cuenta”).
[7]. Pere Marquès Graells, La alfabetización audiovisual. Introducción al lenguaje audiovisual, 2000. Ver: http://dewey.uab.es/pmarques/alfaaudi.htm.
[8] Martinez-Salanova Sánchez, E., El cine, otra ventana al mundo. En internet ver: http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=hemeroteca.VisualizaArticuloIU.visualiza&articulo_id=7902
[9]. Para ser más precisos deberíamos hablar como expresión mínima visual al fotograma, que está fijado mediante procesos químicos y ópticos en el celuloide. En el cine pasan 24 fotogramas por segundo. A esa velocidad nuestro ojo lo registra como un sólo movimiento y es lo que da lugar a la unidad expresiva llamada plano.
[10]. Schmucler, H. Memoria de la Comunicación. Biblos. Buenos Aires. 1997. Pág. 250.

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